lunes, 22 de julio de 2013

EL JUICIO FINAL Y UNIVERSAL. Tomado del libro El Espiritismo en su Asiento de Joaquín Trincado.


PRIMERA PARTE
¡Cuántos cuentos fantásticos e irracionales se han hecho del juicio final! ¡Qué escandaloso comercio hizo la iglesia católica y cristiana de ese acto que ha pasado desapercibido para sus materias!... Hasta parece que lo han tomado por una broma las religiones cuando tanto lo charlatanean en busca del dinero de los horrorizados creyentes prejuiciados, que están temiendo la caída de los montes que los aplasten; los huesos bailando, buscando sus compañeros para armarse en cuerpos y salir de las tumbas para oír el "Id malditos de mi Padre, al fuego eterno, que os está preparado"... ¡Farsantes!... ¿Temeríais por esto quizá al espiritismo, que os desmentiría? Pues nunca la tierra disfrutó de mejor fondo azul que el 5 de abril de 1912, día en que se cerró el Juicio y se firmó la Sentencia. Y ved la ironía de la justicia divina: Se pesaban todas las conciencias, durante las tres horas en que rememorábais la agonía de Jesús (pues fué Viernes Santo ese día), y mientras levantábais (en la intención), el patíbulo del Gólgota, el Juez del Padre, el anunciado por el mismo Jesús; el hijo del hombre que había de venir y el mundo lo recibiría, derribaba y enterraba para siempre en la tierra, la cruz y el Cristo; se justificaba a Jesús por toda la cosmogonía y el Espíritu de Verdad, posando su ancla salvadora sobre el acta que firmaba el Juez, era investido Jesús con la palma del vencedor y, el universo lo saludó................................. ................................................................................................................ Todo está escrito y lo leeréis en su día; pero no se puede menos de recopilar aquí un algo del acto más tremendo, más trágico y majestuoso que los mundos tienen y no se repite. Voy a dejar a la pluma decir la esencia, dando la primer palabra a Eloí en el testamento de Abraham.

"Y los siglos serán 36, desde que escribiré mi ley, hasta que la tierra la sabrá; y de este siglo mis hijos serán de luz, porque verán la luz de su Padre que les darán mis espíritus".

Isaías y todos los profetas y más tarde el apocalipsis, nos señalan diciendo que sería el juicio, "cumplido el tiempo, los tiempos y la mitad del tiempo" y nadie comprendió la fecha.

Mas fué dicho “Y los siglos serán 36, desde que escribiré mi ley, hasta que la tierra la sabrá". De Abraham a Moisés, son próximos 4 siglos; de Moisés (que escribió la ley) a Jesús, 18 siglos incompletos; y de Jesús al advenimiento del Espíritu de Verdad que él anunciaba, 18 siglos completos, que son 40; menos 4 de Moisés a Abraham, son los 36 siglos marcados por Helli a Abraham. Son éstos, "el tiempo, los tiempos y la mitad del tiempo".

Todos los profetas y Jesús dijeron: "Estad preparados porque la hora está cerca y no os tome como ladrón de sorpresa”. Y, efectivamente; (como han pasado todos esos siglos, que en el tiempo eterno no son un minuto...) a todos los cogió entretenidos y con las luces apagadas; no lo esperaban ya y mayor fué su sorpresa.

Mas las trompetas espirituales sonaron en las conciencias muchas veces, desde el 28 de Enero de 1912, en que se llamó a juicio por el Espíritu de Verdad, desde el tribunal de la tierra; porque desde ese día, se celebraron juicios particulares para oír las justificaciones de todas las religiones, en solidaridad cada una; a los estados civiles; a los libertinos y a los jefes de estado, quedando así todos preparados para el día de la sentencia.

Mas, si en todos los juicios no perdió la serenidad el Juez, le fué doloroso tener que recibir a justificarse al precursor Kardec porque sobre el espiritismo pesaba la amalgama espiritualismo. Las lágrimas de Kardec, no podrían menos de doler al hombre; pero la justicia es inexorable y el mismo Jesús fué el primero que dió el ejemplo justificándose ante el hombre, aun antes de ser formado el tribunal, con lo que quedaba Jesús, como intermediario entre los que se habrían de justificar y el juez que los habría de oír por el Padre y dió a cada uno lo suyo.

El acto de la sentencia duró 5 horas, que fueron como 5 millones de siglos para los que no esperaban prevenidos. Pero todo fué, según estaba ordenado por el Espíritu de Verdad, juez del juez.

A las doce meridiano en punto, se había constituído el tribunal, presenciando el acto 30 testigos más, muchos de los cuales, habían presenciado y oído los juicios particulares. Al dar las 12, se dió en la tierra la voz de "Juicio" a los cuatro vientos, en cuyo momento rompían el silencio de los espacios, las trompetas espirituales que herían las conciencias de todos los hombres de la tierra, cuyos espíritus eran sacados de sus cuerpos por la fuerza de la justicia, para comparecer ante los tribunales que eran tres: el de derecho, compuesto en la tierra por un juez y dos asesores; el tribunal permanente de la humanidad desde la venida de Adán y Eva y los misioneros, compuesto por los espíritus conocidos de Miguel, Rafael y Gabriel: y el tribunal Supremo de Justicia, por el Espíritu de Verdad y sus consejos.

Tan pronto se hubieron dado las voces en la tierra, el Juez, con sus asesores, en desdoblamiento, arrastró a toda la mayoría de la tierra hasta Sión, punto del tribunal de justicia, el que ya esperaba preparado con el tribunal permanente a la cabeza; y al llegar la mayoría de la tierra, espíritus libres y encarnados, guiados por Abraham, María y Jesús y todos los misioneros... todos a una voz dijeron ¡Justicia!...

En ese momento, llegaron a Sión todos los maestros de la cosmogonía y los tribunales del plano primero, encabezados por el del Sol, nuestro Padre en la materia. La columna se puso en marcha, viniendo a la cabeza el tribunal de la tierra, precediéndole las trompetas espirituales que resonaban estridentes en todo el universo y decían: "Un mundo va a ser juzgado"... Precedían al Tribunal, toda la mayoría de la tierra; detrás, el Tribunal permanente que traía las insignias de la justicia; detrás de éste, el Espíritu de Verdad con sus Consejos y les seguían todos los Tribunales y el universo infinito, cantando Hosannas.

Sigue en este link El Juicio Final. Conclusión

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